SIBO

Septiembre 9, 2021

¿Qué es el SIBO?

El SIBO o sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (Small Intestinal Bacterial Overgrowth) consiste en la presencia de bacterias en el intestino delgado en mayor cantidad de lo habitual (>103 UFC/ml) y que en condiciones normales se encuentran en el colon (fundamentalmente Escherichia coli, Klebsiella spp y Aeromonas).

Esto ocurre porque alguno de los mecanismos naturales de defensa contra el sobrecrecimiento bacteriano no se encuentra presente. Entre estos sistemas de control naturales contra la colonización bacteriana excesiva encontramos los siguientes:

  • Ácido gástrico y bilis (destruyen gran parte de los microorganismos ingeridos con la dieta)

  • Digestión de bacterias mediante enzimas proteolíticas en las zonas proximales del intestino

  • Un patrón de motilidad intestinal conservado y una válvula ileocecal (entre el íleon y el colon) funcionante, que impide que pase la flora colónica el intestino delgado

  • Un sistema inmunitario competente (concretamente con la secreción de IgA en el sistema digestivo)

  • Una población bacteriana y una dieta equilibrada

¿A quién afecta el SIBO?

El SIBO puede afectar a todo el mundo, pero es especialmente frecuente en aquellas personas en las que está alterado alguno de los mecanismos naturales de control de la población bacteriana:

  • Alteraciones de la motilidad intestinal como en la diabetes, uso de opiáceos, síndrome de intestino irritable y menos frecuentemente tras radioterapia, esclerodermia y amiloidosis.

  • Alteraciones anatómicas como adherencias tras cirugías abdominales, cirugías de bypass gástrico y diverticulosis

  • Alteraciones en la composición y/o cantidad de la bilis como en la insuficiencia pancreática o cirrosis

  • Alteraciones en la producción de jugos gástricos (hipoclorhidria) como en la gastritis atrófica o con el tratamiento con inhibidores de la bomba de protones (ej. omeprazol, esomeprazol o pantoprazol)

  • Inmunodeficiencias como el déficit de IgA o la infección por VIH

  • Alteración del equilibrio natural bacteriano con el uso de algunos antibióticos o una dieta inadecuada

¿Por qué es importante hacer este análisis?

El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado daña los enterocitos (células que se encuentran en la luz intestinal) de forma directa o mediante la producción de toxinas, lo que desencadena tres alteraciones en la fisiología del intestino que van a ser las causantes de los síntomas del SIBO:

  • Alteración de la motilidad intestinal

  • Malabsorción intestinal de grasas (incluyendo las vitaminas A, D y K), proteínas, hidratos de carbono y vitamina B12

  • Aumento de la permeabilidad intestinal a microorganismos y metabolitos que en condiciones normales no pasan a la circulación sistémica

  • Todo esto produce los síntomas clínicos del SIBO, entre los que se encuentran:

  • Distensión abdominal

  • Flatulencia

  • Diarrea

  • Estreñimiento

  • Presencia de grasa en las heces (esteatorrea)

  • Pérdida de peso

  • Déficit de vitamina A y D

  • Déficit de vitamina B12 y anemia

  • Alteraciones neurológicas en casos graves

Aunque el SIBO suele provocar síntomas leves e inespecíficos, también puede dar lugar a manifestaciones más graves. Es importante reconocer que las manifestaciones más graves suelen ser consecuencia del proceso de la enfermedad subyacente y no del propio SIBO.

El diagnóstico de este síndrome permite tomar medidas para volver a equilibrar tu flora y revertirlo. Entre estas medidas se encuentran el uso de antibióticos, cambios en la dieta, reposición de los nutrientes y también la corrección de la causa subyacente del SIBO si fuese posible; por este motivo, una vez detectado el SIBO, debes acudir a tu médico de referencia para hacer una valoración completa.

Resultados

El test de SIBO detecta la presencia de determinados metabolitos de los hidratos de carbono (metano e hidrógeno) que son producidos por las bacterias en el intestino al administrar una dosis de carbohidratos (lactulosa o glucosa), se absorben en la circulación sistémica y son excretados en el aire espirado.

En condiciones normales, las cantidades y proporciones de metano e hidrógeno detectadas son diferentes a las medidas si existe sobrecrecimiento bacteriano.

Otras Consideraciones

Antes de hacer tu prueba debes leer atentamente y seguir las siguientes indicaciones:

  • No debes de haber seguido tratamiento antibiótico las 4 semanas previas

  • No haber sido tratado con medicamentos procinéticos (como metoclopramida o eritromicina) o laxantes 1 semana antes del test

  • No tomar carbohidratos complejos (como pan, pasta o cereales con fibra) ni lácteos 12 horas antes del test (su fermentación altera los resultados del test)

  • Es necesario guardar ayunas de 12 horas antes del test

  • Evitar hacer ejercicio intenso el día de la prueba (la hiperventilación disminuye el contenido de hidrógeno en el aire espirado)

  • No fumar el día de la prueba (aumenta los niveles de hidrógeno y enlentece el vaciamiento gástrico)

  • El estreñimiento puede alterar los resultados del test SIBO

Referencias

  • Small Intestinal Bacterial Overgrowth. Abimbola Adike. Gastroenterol Clin N Am 47 (2018) 193–208

  • Small intestinal bacterial overgrowth: Clinical manifestations and diagnosis. Mark Pimentel. Up To Date Feb 27, 2020

  • Small intestinal bacterial overgrowth: Etiology and pathogenesis. Mark Pimentel. Up To Date Feb 27, 2020

  • Small intestinal bacterial overgrowth: Management. Mark Pimentel. Up To Date Feb 27, 2020

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