igf-1función endocrina

IGF-1

Febrero 1, 2020

Factor de crecimiento insulínico tipo 1

Factor de crecimiento insulínico tipo 1

El sistema endocrino incluye el engranaje de varios órganos y funciona con gran exactitud: el hipotálamo, la hipófisis (o glándula pituitaria) y las glándulas diana, como son, por ejemplo: el tiroides, las glándulas suprarrenales o las glándulas sexuales (ovarios y testículos).

Las hormonas se definen como “sustancias que actúan en lugares diferentes a su origen”, a través de un complejo sistema de señalización intervienen regulando todos los procesos del metabolismo, crecimiento, fertilidad, manteniendo el equilibrio electrolítico y generando la respuesta del organismo al estrés.

¿Qué es el IGF-I?

La hormona del crecimiento (GH) es producida en la hipófisis y ejerce su función de forma directa pero también indirectamente a través del mediador Factor de Crecimiento Insulínico tipo 1 (IGF1) o Somatomedina C. El IGF1 es una hormona secretada por el hipotálamo y (bajo control por la hormona de crecimiento) en muchos tejidos, especialmente el hígado. Se trata de un polipéptido estructuralmente muy similar  al IGF-II y a la insulina ya que se une y activa los mismos receptores celulares.

IGF-I circula en la sangre mayoritariamente como un complejo de alto peso molecular con IGF-binding protein-3 (IGFBP-3) y una subunidad ácido-lábil.

Los niveles de IGF-I plasmáticos son prácticamente indetectables al nacimiento, aumentan gradualmente durante la infancia, alcanzan su máximo entre  la pubertad y los 40 años de edad, y posteriormente decaen.

¿Por qué es importante hacer este análisis?

El exceso de hormona del crecimiento en niños produce una condición llamada “gigantismo” con tallas excesivamente altas; y más frecuentemente en adultos produce una patología denominada “acromegalia” característicamente con rasgos faciales muy prominentes (típicamente la nariz y cejas) y extremidades grandes (manos y pies).

Otros efectos menos evidentes pero igual de importantes del exceso de GH y de IGF1 son el riesgo cardiovascular aumentado; alteraciones metabólicas con diabetes, hipertrigliceridemia y alteraciones iónicas; apnea del sueño y mayor riesgo de neoplasias.

Los últimos estudios sugieren que la prevalencia de la acromegalia es mucho mayor de lo que se pensaba, y se estima que la padecen entre 46.8-100 ‰ habitantes.

Medir la IGF1 tiene ventajas respecto a la GH y complementa su estudio ya que la IGF1, al contrario de la GH que varía horariamente, tiene un ritmo se secrección mucho más constante (refleja los niveles de GH presentes en sangre en las últimas 24h aproximadamente); además, no se ve afectada por tantos factores externos como la GH (hambre, ejercicio, sueño, etc.).

Medir la IGF-I plasmática está indicado en los siguientes casos:

  • Sospecha de acromegalia

  • Sospecha de déficit hipofisario

  • Determinar la dosis sustitutiva óptima de hormona de crecimiento

  • Evaluación del estado nutricional

  • Evaluación de la efectividad de la reposición nutricional: es más sensible que la prealbúmina, el índice de transferrina o la proteína de unión del retinol (retinol-binding protein)

Resultados

Los valores normales se han estandarizado de acuerdo a la edad y cada laboratorio puede expresar los resultados en diferentes unidades de medida, así como con su propio ajuste a la población estudiada.

La determinación de IGF-I puede estar aumentada en los siguientes casos:

  • Acromegalia y gigantismo

  • Embarazo (hasta 2-3 veces los valores previos al embarazo)

  • Pubertad

  • Estrés físico o emocional

  • Diabetes mal controlada

La determinación de IGF- I puede estar disminuida en los siguientes casos:

  • Anticonceptivos orales con estrógenos

  • Deficiencia hipofisaria

  • Síndrome de Laron (enfermedad en la que se produce una mutación en los receptores de GH que causa insensibilidad a las hormonas del crecimiento)

  • Enfermedad aguda

  • Insuficiencia hepática

  • Hipotiroidismo

  • Diabetes mellitus

  • Envejecimiento normal

  • Malnutrición

Otras consideraciones

Como puedes observar, la IGF-I puede ser relevante como marcador complementario  en enfermedades crónicas como diabetes mellitus, malnutrición o hipotiroidismo. La evaluación de IGF-I en un contexto de prevención de salud puede proporcionar información adicional muy útil sobre tu estado metabólico.

Tests que incluyen este marcador

Referencias

  • Frysak, Z., Schovanek, J., Iacobone, M., & Karasek, D. (2015). Insulin-like Growth Factors in a clinical setting: Review of IGF-I. Biomed Pap Med Fac Univ Palacky Olomouc Czech Repub, 159(3), 347-351.

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