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Ácido fólico o vitamina B9: ¿para qué sirve y cómo podemos prevenir su déficit?

Ácido fólico o vitamina B9: ¿para qué sirve y cómo podemos prevenir su déficit?

Julio 21, 2020

El déficit de ácido fólico es un déficit nutricional con una prevalencia creciente en el mundo occidental, estimándose que podría afectar hasta un 20% de los adolescentes europeos, y grandes estudios epidemiológicos como el “European Nutrition and Health Report I” indican que la población anciana tiene un riesgo elevado de padecer esta deficiencia.

Esta vitamina pertenece al grupo de las llamadas “vitaminas esenciales” (lo que quiere decir que el cuerpo humano no es capaz de sintetizarla por sí mismo) y podemos encontrarla de dos formas: como folato y como ácido fólico. El folato está presente en alimentos como las verduras de hoja verde, huevos, leche, hígado y frutas cítricas. El ácido fólico, es una variante de folato sintetizada, tiene mayor biodisponibilidad (puede ser absorbido y utilizado más eficazmente por el cuerpo), y se encuentra en alimentos fortificados y suplementos dietéticos.

El folato tiene múltiples funciones en el organismo y es indispensable para la formación de numerosas coenzimas metabólicas, especialmente las involucradas en la síntesis de los ácidos nucleicos: es por ello que su deficiencia se ha asociado con malformaciones congénitas como los defectos de cierre del tubo neural y alteraciones en el feto como déficits severos del lenguaje, mayor riesgo de desarrollo de enfermedades como la diabetes, autismo o leucemia;y con problemas durante el embarazo como desprendimiento de placenta o el aborto espontáneo, motivo por el cual se recomienda su suplementación antes de la concepción y durante los 3 primeros meses del embarazo. Además, en la literatura científica, el déficit de folato se ha asociado la elevación del marcador homocisteína, que está relacionado con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares como el infarto de miocardio (riesgo que se normaliza al corregir esta alteración).

Para poder procesar la homocisteína, el ácido fólico tiene que metilarse, proceso llevado a cabo por la enzima MTHFR. En la población española hay una alta prevalencia de una deficiencia genética en la actividad de esta enzima. Esto trae como como consecuencia niveles elevados de homocisteina, que se asocian a mayor riesgo de sufrir enfermedades tromboembolicas, y durante el embarazo mayor riesgo de aborto y preclampsia. Se recomienda que estas personas controlen más frecuentemente sus niveles de homocisteína y ácido fólico, para en caso de ser necesario suplementarse, especialmente las que tengan la mutación en forma homocigota.

Por el contrario, la suplementación excesiva de ácido fólico podría incrementar el riesgo de algunos tipos de cáncer: ¡una dosificación adecuada es importante! Aunque se trata de un tema de controversia científica, parece ser que el exceso de folato juega un papel doble en el cáncer colorrectal: en algunos estudios se considera un factor protector, mientras que otros advierten que podría promover la aparición de este tipo de cáncer. Así pues, la suplementación específica debería realizarse solamente en poblaciones con riesgo de padecer este déficit y no de manera generalizada.

Causas de déficit de ácido fólico

El déficit de ácido fólico puede deberse a múltiples causas, no solamente a una ingesta inadecuada. Ten en cuenta que cocinar los alimentos reduce significativamente su biodisponibilidad. Además, el folato se absorbe en el intestino delgado (concretamente en el yeyuno), de modo que todas aquellas condiciones que dificulten la absorción de nutrientes, predisponen al déficit de esta vitamina (por ejemplo: enfermedad celíaca sin tratar, síndrome del intestino corto, cirugías de derivación gástrica, enfermedades inflamatorias intestinales, etc). De forma similar, numerosos fármacos (metotrexato, fenitoína, sulfasalazina y trimetoprima) inhiben la absorción y utilización del folato.

La interacción metabólica entre ácido fólico y vitamina B12 es otra causa común de este déficit: la vitamina B12 es un cofactor esencial para el procesamiento del folato, si existe déficit, el folato puede quedar “atrapado” en el interior celular y en el suero sanguíneo, incrementándose su excreción urinaria. Por tanto, las enfermedades que producen déficit de vitamina B12 como el alcoholismo, el embarazo, las anemias de tipo hemolítico o la terapia de diálisis, son predisponentes para el déficit de ácido fólico.

A diferencia de otros micronutrientes y vitaminas (entre ellos la vitamina B12), el folato tiene un escaso reservorio en el hígado y se puede producir una deficiencia sintomática en tan solo algunas semanas si la ingesta es escasa.

¿Cuál es la sintomatología y cómo se diagnostica?

El déficit de ácido fólico debe estudiarse junto con la vitamina B12, ya que ambos tienen un metabolismo que está muy interrelacionado (como hemos visto anteriormente) y producen, en ocasiones, alteraciones similares como la anemia de características macrocíticas (eritrocitos de gran tamaño con volumen corpuscular medio (VCM) > a 100) en cuyo estudio conviene diferenciarlos.

Además, el déficit de ácido fólico puede provocar otras alteraciones hematológicas con origen en la médula ósea y a largo plazo alteraciones de la mucosa de la cavidad oral, depresión, irritabilidad, insomnio, deterioro cognitivo, fatiga y psicosis.

¿Cuál es el tratamiento médico

Dado que el tratamiento es muy sencillo, debe ofrecerse suplementación de ácido fólico a todos los pacientes con déficit dietético. Por lo general, el ácido fólico oral (de 1 a 5 mg al día) es suficiente para revertir la deficiencia rápidamente, debiéndose resolver al mismo tiempo el déficit de vitamina B12. El tratamiento con folato por sí solo no mejora los síntomas y signos neurológicos en caso de deficiencia de B12 y, si no se trata, podría ocasionar daño neurológico permanente.

Como consejos de estilo de vida, es indispensable tomar una dieta rica en vegetales de hoja verde y frutas cítricas. Si no se cumplen las recomendaciones dietéticas, una suplementación de ácido fólico a dosis de 1 mg/día es suficiente para prevenir deficiencia en poblaciones de alto riesgo.

Puedes aprender más sobre los distintos tipo de anemia, entre los que se incluye la ocasionada por déficit de ácido fólico y vitamina B12, en nuestro artículo: Anemia crónica, ¿qué es y cómo prevenirla?

Autor: Tomás Duraj

AVISO: Este artículo informativo está basado en las fuentes bibliográficas citadas a continuación y ha sido revisado por el Comité de Revisores de Melio. Todo el contenido es válido a la fecha de publicación, pero podría no incluir avances más recientes. Este blog se presenta exclusivamente con fines informativos y no constituye la práctica de Medicina, Enfermería u otros servicios profesionales de salud, incluida la prestación de asesoramiento médico, y por ende no constituye una relación médico-paciente. El uso de información o materiales vinculados desde este blog están bajo la responsabilidad del propio usuario. El contenido de este blog no pretende ser sustituto del consejo, diagnóstico o tratamiento médico.

Referencias

  • Bailey, L. B., Stover, P. J., McNulty, H., Fenech, M. F., Gregory III, J. F., Mills, J. L., ... & Molloy, A. M. (2015). Biomarkers of nutrition for development—folate review. The Journal of nutrition, 145(7), 1636S-1680S.

  • Partearroyo, T., Samaniego-Vaesken, M. D. L., Ruiz, E., Olza, J., Aranceta-Bartrina, J., Gil, A., ... & Varela-Moreiras, G. (2017). Dietary sources and intakes of folates and vitamin B12 in the Spanish population: Findings from the ANIBES study. PloS one, 12(12), e0189230.

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